RODRIGO DIAZ VIVAR
Nació en el seno de una familia noble de Vivar, pueblo al norte de la provincia de Burgos.
Cid: del árabe dialectal "Sïd", Señor, Caballero. Campeador: del latín "Campus Doctor", vencedor de batallas.
El infante Sancho le armó caballero y le llevó a la primera expedición militar. Cuando murió el rey Fernando I, Sancho que era el primogénito, heredó Castilla y el resto de los territorios se repartieron entre los demás hijos.
Nombró
a Rodrigo "príncipe" de la hueste real. Sancho III intentó unificar la
Meseta y sustituir la hegemonía leonesa por la castellana. Rotas la
hostilidades con su hermano Alfonso VI,
decidieron celebrar un encuentro armado que tendría el carácter
decisorio de un juicio de Dios. Ganaron los castellanos y Alfonso no
quiso acatar el resultado. Posteriormente se volvieron a enfrentar,
venciendo nuevamente Sancho, que fue coronado rey de León. El caballero Vellido Dolfos
acabó con la vida del rey castellano, por lo que su hermano Alfonso fue
reconocido rey de León y, antes de serlo de Castilla, el Cid, como
figura más representativa de Castilla y amigo personal del rey
fallecido, hizo jurar que no tuvo nada que ver con tal hecho, en la
famosa jura de Santa Gadea.
La situación del Cid decayo con el nuevo rey, a pesar de que le había dado como esposa a su sobrina Jimena Díaz. El rey encargó a Rodrigo ir a cobrar unas parias pendientes al rey de Sevilla y cuando volvió a la corte le acusó de malversación de fondos y le desterró.
Acompañado
de algunos de sus fieles caballeros, ofreció sus servicio a reyes
cristianos y musulmanes. Luchó en contra y a favor del rey Mostain II de Zaragoza o de Sancho Ramírez y Pedro I de Aragón. Una de sus principales conquistas fue la del reino de Valencia. Los almorávides intentaron conquistar Valencia, pero los derrotó en 1097.
Murió
el 10 de julio de 1099, a los 56 años. Su esposa Jimena no pudo
mantener sola el reino de Valencia y pidió ayuda al rey Alfonso VI. No
encontrando el rey quien sostuviera aquel lejano territorio, acabó
abandonándolo y marchando de allí todos los cristianos, incluido el
cadáver de Rodrigo, llevándolo al Monasterio de San Pedro de Cardeña, en Burgos.
La figura del Cid, dio lugar al primer cantar de gesta de la literatura española, el "Cantar de Mío Cid".